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Notas mágicas sobre Corto Maltés, de André Malby

Título: Notas Mágicas sobre Corto Maltés
Autor: 
Medio de publicación: Revista italiana «Corto Maltese» Año 5 nº7
Fecha de publicación: 
Idioma original: Italiano

Con motivo del vigésimo aniversario de la publicación del primer cómic de Corto Maltés, André Malby dedica un extenso artículo a la genial obra y personaje de Hugo Pratt, que aparece publicado exclusivamente en la versión italiana de la Revista de Corto Maltés, en julio de 1987.

Cabría esperar, tratándose de un homenaje a las peripecias de este peculiar personaje, encontrar referencias únicamente a sus aventuras y al modo que ha tenido Hugo Pratt de relatarlas. Sin embargo, cuando se trata de André Malby, nunca nada es tan sencillo. Magistralmente hilado con las escenas de algunos de los cómics, André enlaza un enorme despliegue de conocimientos que nadan entre lo esotérico, lo místico y lo misterioso, para ofrecernos toneladas de esa sabiduría tan intrínsecamente suya. Sociedades secretas, el Rey del mundo, el neter egipcio, misterios de los antiguos gitanos, la legendaria ciudad de Agartha... destellos de todo esto y mucho más inundan un texto soberbio y profundamente didáctico para quien sepa extraer las enseñanzas de él.


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Los veinte años de Corto
Notas Mágicas sobre Corto Maltés

Acuarela inédita de Hugo Pratt
Acuarelas inéditas de Hugo Pratt.

Si no hubiera desaparecido misteriosamente a finales de los Años Treinta, Corto Maltés, nacido el 10 de julio de 1887, tendría hoy cien años. En realidad, nuestro afortunado caballero salió de la pluma de Hugo Pratt en 1967 con «Una balada del mar salado»: abandonado el angosto universo mediterráneo, Corto navegaba los Mares del Sur persiguiendo el interminable itinerario de una aventura entre sueño y realidad. Al filo de la magia y el misterio, volvemos así sobre los pasos de sus veinte años.

Hijo de gitana, hijo de egipcia1, Corto Maltés recibe de sus orígenes la mayor afiliación que le permite comprender la naturaleza y los motivos de sus periplos iniciáticos.

Todas sus aventuras (las ya narradas y las que aún permanecen ocultas en el inmenso inconsciente de Hugo) se desarrollan en un mundo tumultuoso, en el que las más secretas de las sociedades2 comenzaban a trazar aquello en lo que acabará por convertirse nuestro mundo.

Nace en las puertas occidentales de la cuna mediterránea, bajo la protección del Djebel al Tarik. Marcado por el neter3 del agua, es de un guardián de lo que estamos hablando. A caballo entre dos mundos, Corto Maltés es uno de los rostros del Rey perdido que la otra conciencia de la humanidad presagia durante milenios, detrás de todos los trastornos y soledades que acompañan a los cambios.

Hugo Pratt, joviano y lunar, fundido en el molde marciano de las guerras, de los uniformes, de las luchas desesperadas y de las identidades intercambiables4, no pudo escapar a su destino como señor de Joinville… que lo une, a través de todos sus periplos, a la sombra y a las huellas del ignoto Superior5 que se esconde tras Corto Maltés. Eso mismo que siempre desvía la trama de la historia, con el fin de permitir a Corto continuar el recorrido por los mundos, al final de los cuales, al enfrentarse a su propia realidad, tal vez decida reanudar sus andanzas, atrapado por la embriaguez de los sueños que lo invaden.

Corto, a las puertas de las tierras de Agartha6, camina sobre las huellas de los Reyes del mundo, dejando que la voz de Rimbaud, otro visionario, acompañe su nostalgia: «No hablaré… no pensaré en nada… pero el amor infinito me colmará el alma, y partiré lejos, lejísimos, ¡como un zíngaro!». El lenguaje de las aves queridas por Fulcanelli7 nos haría comprender en estos versos la resaca de los buenos cátaros que, sin hablar, sin pensar, caminaban a lo largo de los Pirineos como a lo largo de la montaña del centro del mundo, peregrinos del Monte Meru comprometidos con la eterna lucha entre la sombra y la luz, que Hugo Pratt narra hasta el infinito en los despliegues de oscuridad y en las luces deslumbrantes de sus grafismos a contraluz, donde Corto siempre marca la zona de los enfrentamientos y de los encuentros.

He querido releer las aventuras de Corto Maltés a las puertas del templo de Medinet Habu en Deir el-Bahari, sobre la ribera occidental del Nilo, ¡la orilla de los muertos! El viento traía ráfagas de música de Verdi y de tenues voces italianas. Esa misma tarde debía tener lugar el ensayo general de la «Aída».

Las páginas del álbum reflejaban el resplandor solar y los textos habían desaparecido. Por primera vez he leído las aventuras de Corto como un cántico con dos voces de sombra y de luz, y entonces he vuelto a experimentar la misma sensación que tuve cuando intenté descifrar las páginas de los jeroglíficos del Templo de Edfu en pleno mediodía. El significado y las señales desaparecían en la luz implacable y, sin embargo, una voz lejana me hablaba.

Creo haber oído aquel día a la musa de Hugo hablarme al oído. En la mente de un hombre, las imágenes, los seres y las atmósferas de su infancia alimentan y estructuran el mundo de sus sueños. Hugo, imbuido de los paisajes de la tierra del Rey de reyes8, revela sobre las huellas de Corto Maltés los desiertos primordiales escondidos justo debajo de la superficie de la realidad en todos los lugares en los que se anudan los destinos del mundo.

Todas las aventuras de Corto comportan al menos tres niveles posibles de lectura. El primero, el más inmediato, corresponde a la espuma de las cosas, al acoplamiento momentáneo de la historia contada y de sus imágenes. El segundo, más sutil, sumerge las raíces en los meandros de la historia secreta del mundo, donde extrañamente se encuentra siempre la sombra de Hugo, sin lograr nunca sorprenderlo ni atraparlo. El tercero, finalmente, mucho más importante y cargado de significado, escapa por completo a los límites de la historia narrada para introducirse en los niveles de los grandes textos enigmáticos que difunden los caminos iniciáticos que conducen al exterior del padre de todos los laberintos9.

Inmenso juego de la oca que tiene lugar en todo el planeta, el itinerario de las aventuras de Corto Maltés sigue las reglas secretas de una geografía sideral formada por ángulos y medidas10 o que organiza tanto los tiempos como los espacios.

Entre los aspectos más inquietantes de este seguimiento de Corto, que ha durado años, hay una coincidencia increíble: cada vez que, por curiosidad o perversión intelectual, he hablado de Corto Maltés a personas que no podían conocer la obra de Hugo Pratt en absoluto, ¡había alguien que conocía o recordaba a Corto como un hombre conocido, encontrado en un momento u otro, conocido o visto!

Acuarelas inéditas de Hugo PrattAcuarelas inéditas de Hugo Pratt
Acuarelas inéditas de Hugo Pratt.

En el escenario lunar del sitio de Tanis la Maldita11, enclavado a la sombra de un coloso de granito impactado, había un tipo que recordaba a ese gran marinero impasible, el cigarrillo colgando en la esquina de una sonrisa que nunca se borraba, y que había permanecido durante dos días enteros sentado en el mismo lugar, bebiendo té caliente y esperando a alguien a quien nadie veía venir o marcharse.

En Lausana, una vieja vidente libanesa, conocida por casualidad, contaba haber conocido en su tumultuosa juventud a un individuo excepcional cuya descripción no dejaba lugar a dudas sobre su identidad. Aún más extraño fue el soliloquio de aquella gitana del monte sacro, que me había cogido simpatía, contándome a lo largo de una noche mágica la historia de aquel marinero con la mano surcada por una cicatriz, que regresa de vez en cuando y pregunta a los gitanos más antiguos sobre ese «mundo en el mundo», pidiendo noticias de otros gitanos, tal vez muertos, sombras entre las sombras, y que siempre se van cuando reparten un montón dinero que sirve para comprar algunos días de libertad. En Benarés, fue un viejo inglés nostálgico, que volvió a morir a su lugar de nacimiento, el que me habló de él. En Tien-Tsin, un intelectual que escapó de las purgas de los guardias rojos, que aún recordaba a aquel personaje contemporáneo de su infancia, y juraba haber vuelto a verlo, idéntico a él mismo, mucho más tarde, ¡en plena época maoísta!

Hay que hablar también de Boca Dorada, sobre la cual he pensado durante mucho tiempo que nació del mundo de los fantasmas inaccesibles de Hugo, como esas figuras imprecisas que la noche y el alcohol hacen nacer de los remolinos del humo de los cigarrillos filipinos movidos por los rastros de los ventiladores. También creí verla en la niebla de muchas borracheras, hasta que una vez, a plena luz del día, en Río, más allá de mi copa de caipiriña, no la vi pasar… Cuando pregunté quién era, me respondieron: «Pay de Santo…».

Nunca la he vuelto a ver, a pesar de las numerosas investigaciones en las favelas, donde, por otra parte, muchos la conocían, diferenciándose simplemente por el hecho de que algunos hablaban de ella como de la hija, de la madre, de la abuela… pero todos coincidían en que nunca la habían visto con un aspecto diferente, que tenía poderes extraños, que veía en las almas de los hombres y más allá de los límites del tiempo y el espacio.

La busco siempre, con la esperanza de que tal vez algún día Hugo me invite a una de las escapadas secretas que sin duda celebra en su compañía, con motivo de uno de esos viajes de los que sólo sus amigos conocen la existencia, ¡sin poder verificar nunca adónde va realmente Hugo cuando desaparece así!

A este propósito, uno de los hechos más inquietantes de estos últimos años ha sido el descubrimiento de que ¡Hugo nunca mintió! ¡Y esto a pesar de todos sus esfuerzos por sostener la leyenda opuesta! Detrás del enigma de Corto se perfila el enigma más grande: ¿quién es realmente Hugo Pratt?

¿Chantre de un mundo en los límites de la luz? ¿Eterno soñador de las aventuras inmóviles de un prisionero de sí mismo que corre tras de las huellas errantes de sus sueños? ¡Quizás solo un hombre infinitamente solo y lleno de sueños irrealizados de los deseos de la infancia! Soñador por poder y mago de los tiempos de la desesperación, Hugo narra, ofrece y descubre los innumerables aspectos de la nostalgia por un mundo que habría podido ser…


Viñetas obtenidas de «En el nombre de Allah»Viñetas obtenidas de «En el nombre de Allah»Viñetas obtenidas de «En el nombre de Allah»Viñetas obtenidas de «En el nombre de Allah»
Viñetas obtenidas de «En el nombre de Allah».

Notas

1 La palabra gitano deriva directamente de egipcio, apelativo que una vez se dio a los miembros de este pueblo errante. En muchos idiomas, esta referencia permanece, junto con la carga mágica que siempre se ha atribuido a los descendientes de la civilización más enigmática y, tal vez, más extraña de nuestro planeta que esta tierra ha visto florecer.

2 De todas las sociedades secretas de las que se habla, prácticamente ninguna merece este adjetivo: de hecho, se puede hablar de ello precisamente porque hace mucho que dejaron de ser secretas. A las que me refiero aquí son por su propia naturaleza, si no absolutamente desconocidas, al menos aquí no se citan para nada. Entre éstas, destaca el de los 72 que gobiernan el mundo, luego nuevamente la sociedad extremadamente cerrada que se encuentra tras la sociedad más abierta de los Bildenbergers (del nombre del hotel en el que se realizó la primera reunión), que publica el boletín «Crodes», el cual proporciona con una regularidad asombrosa información financiera y geopolítica de increíble exactitud, ¡con meses de antelación a los eventos! Otra de estas sociedades, de la que no quiero ni citar el nombre, parece estar formada por personas que, si no son inmortales, disfrutan en todo caso de una longevidad mucho mayor que la del resto de la humanidad. Esta sociedad no parece reclutar a nadie, y se manifiesta cuando quiere, siempre a personas concretas, y siempre con un propósito específico. Solo puedo decir que parece dedicada a la vigilancia y protección de la humanidad, y que la mera proximidad física de uno de sus miembros provoca al mismo tiempo la sensación de un poder vital inimaginable y casi insoportable, y una tristeza infinita, quizás vinculada a la Intuición de lo que podríamos y deberíamos ser.

3 El neter, en la tradición egipcia más antigua, corresponde a los principios que coexisten desde la creación, que está muy lejos de haber terminado. Por otro lado, cabe mencionar la lista más antigua de neter conocida, que se encuentra al inicio del papiro real de Turín, desafortunadamente roto en mil pedazos durante el transporte a Italia, pero del que se encuentra una buena descripción en la «Chronologie Egyptienne» de Meyer y en el primer tomo de la «Histoire Ancienne de l'Egypte» de Maspéro. En este papiro hay una lista completa de los reyes que reinaron en el Alto y el Bajo Egipto desde Menes hasta el Nuevo Imperio, con la duración de cada reino. Las primeras columnas del papiro que preceden a esta lista están dedicadas a la prehistoria, es decir, a los reinos que preceden al de Menes. Comienza con una lista de diez neter, cuyos nombres, inscritos en un cartucho, están precedidos por los símbolos de la realeza del Alto y Bajo Egipto. Por lo tanto, parece que la teocracia faraónica comenzó con los reinos de los «principios» o «poderes» en el sentido de la Cábala. Corto como una representación del «Rey perdido» estaría marcado por el neter de agua, que es también el que custodia la puerta «de la vida».

Acuarela de la que se obtuvo un póster
Acuarela de la que se obtuvo un póster.

4 Hugo Pratt, de quien hay que leerse la sorprendente autobiografía recientemente publicada por los Editori del Grifo, «Esperando a Corto», es también un extraordinario personaje aventurero. Trasladado repentinamente de Etiopía a Italia al final de la guerra, pasando de las amistades con la resistencia etíope a las relaciones intrincadas con todas las fuerzas que se agitaban en la época tumultuosa del fin del conflicto mundial, conoce los cuatro rincones del mundo y se ha encontrado en su camino más personajes asombrosos de cuantos las aventuras de Corto pueden contener. Para mí no hay ninguna duda de que Hugo está muy próximo a los poderes que emanan de aquellos que son los verdaderos gobernantes de este mundo, incluso si él no lo sabe.

5 Las huellas de los Superiores ignotos se hallan en todos los períodos de la historia de la humanidad. Quizás también deberíamos volver a pensar en ciertos detalles de la epopeya de los Tuatann de Irlanda y la extraña coincidencia entre el nombre del héroe celta Cuculain que desaparece hacia occidente y el del personaje mítico de Kukulkan, la Serpiente emplumada, Quetzalcóatl.

La sensibilidad de los poetas encontraría también su presencia en el Mas d'Azil; en Val Camonica; en el bosque de Oriente en el momento en que San Bernardo redacta las reglas de la orden del Templo; tras las peripecias del paso del conde de Saint Germain por la Europa pre-revolucionaria; junto al padre Guyot; en el círculo de St. Yves d'Alveydre cuando escribe, publica y luego retira su «Mission des Indes»; tal vez incluso en el círculo de Louis Jacolliot y en muchos otros puntos clave en los que la trayectoria de la historia de la humanidad ha cambiado de rumbo. Pero no es éste el lugar.

6 Agartha, mencionada por primera vez por Louis Jacolliot, quien entonces vivía en Ceilán, es la residencia subterránea inaccesible e invisible para los mortales comunes, donde permanecen los nueve mahatmas que gobiernan el mundo. Parece que después de la visita de St. Yves d'Alveydre, el último contacto conocido tuvo lugar en el círculo del barón Ungern, en la frontera entre el desierto de Gobi y Takla Makan, en el momento en que Corto resuelve sus aventuras en el sudeste de la inmensidad rusa. Otros contactos han sido citados por Ferdinand Ossendovsky, e innumerables testimonios afirman la existencia de al menos una ciudad en la que se encuentra el Rey del mundo.

También parece que en los últimos años, sin duda debido a la situación mundial actual, las autoridades de Agartha han establecido nuevos contactos con varios gobernantes y algunos hombres que, sin ser protagonistas de la vida mundial, parecen ser parte integrante de un plan a mucha mayor escala.

7 Fulcanelli, autor del «Misterio de las catedrales» y de las «Moradas filosofales» cuya verdadera identidad nunca ha sido revelada, parece ser, o haber sido, el último verdadero alquimista de este siglo. En sus obras, a menudo enfatiza lo que él llama «la lengua de las aves», que es una forma de escuchar a través del juego de las asonancias y de la investigación glotológica de los mensajes fundamentales que el Verbo continúa transmitiendo y que emergen tras una infinidad de palabras, oraciones o referencias aparentemente triviales.

8 La más antigua dinastía gobernante del mundo, que se extinguió con la muerte de su último representante, Haile Selassie, que reinaba en la tierra del Rey de reyes, es en muchos aspectos un enigma. El hecho mismo de que en sus fronteras hayan sido descubiertos los restos humanos más antiguos del planeta, Lucy, corrobora el aura de misterio que rodea esta zona de la tierra, cuya historia se confunde con la de las raíces de la humanidad.

Acuarelas ya publicadas en «Un horóscopo para Corto Maltés», hoja de calendario de 1972 realizado por Quadragono LibriAcuarelas ya publicadas en «Un horóscopo para Corto Maltés», hoja de calendario de 1972 realizado por Quadragono LibriAcuarelas ya publicadas en «Un horóscopo para Corto Maltés», hoja de calendario de 1972 realizado por Quadragono Libri
Acuarelas ya publicadas en «Un horóscopo para Corto Maltés», hoja de calendario de 1972 realizado por Quadragono Libri.

9 Los laberintos que se encuentran diseminados por toda la superficie del globo parecen ser mucho más que un juego gráfico o simbólico. Las diversas tradiciones siempre les atribuyen poderes extraordinarios, que las investigaciones actuales sobre la estructura del espacio y, sobre todo, la teoría china del Straton parecen, si no confirmar, al menos hacer posible e inteligible, en el marco de las investigaciones más sutiles sobre la naturaleza de las energías que el espacio podría liberar por medio de recorridos y organizaciones topológicas en el sentido matemático del término.

Desde los más antiguos laberintos de minoicos y cretenses hasta los glifos celtas y protoceltas pasando por los más famosos, el de la catedral de Chartres, o el más oscuramente misterioso de la isla de Pohnpei en Micronesia (que atrajo tanto a japoneses como a alemanes, y que el investigador y escritor Andreas Faber-Kaiser estudia en uno de sus últimos libros), todos los laberintos parecen desembocar en un «espacio de espacios» similar al que el poeta visionario René Daumal, uno de los padres del grand jeu, describe en su libro «El Monte Análogo»: un centro tan inalcanzable como el de una bolita de mercurio que explota bajo los dedos de aquellos que intentan penetrarla, ¡y se vuelve a juntar en cuanto el intruso se aleja!

10 Desde la más remota antigüedad, las secuencias simbólicas que intentan describir la naturaleza última de la realidad han recurrido a los conceptos de ángulo y medida, de los cuales se ha servido abundantemente el simbolismo masónico. En la Edad Media, los albañiles aprendices aprendieron en compañía de los «arquitectos», el más famoso de los cuales es sin duda «Anserico el Celta», la importancia y el significado de la cuerda de doce nudos, que permite mediante secretos aprendidos en las «casas madre» construir sobre el terreno los más complicados trazados descriptivos para realizar las obras maestras que son el primer paso en el camino de la perfección y de la inteligencia del mundo.

11 Tanis la Maledetta se encuentra en el delta del Nilo, al lado de la pequeña aldea olvidada por la historia y aislada del fragor del siglo llamada Sa-Hagga. Tres tumbas indistintas perdidas en medio de un trozo de desierto entre el verdor de los fértiles brazos del «río de los ríos», rodeadas por los cadáveres mordisqueados de los colosos de granito rojo de Asuán, sin que nadie sepa cómo. Un lugar extraño y silencioso donde tres tipos observan los movimientos de los improbables visitantes rodeados de extensiones incomprensiblemente recubiertas de fragmentos de roca vitrificada similares a los que encontré en Irlanda y también en los Pirineos catalanes en torno a ruinas de fortalezas celtas, de las cuales la leyenda dice que fueron destruidas por extrañas armas desencadenadas desde el cielo…

André Malby





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Helvecia, La Suiza Venida de la Noche de los Tiempos, André Malby

Título: Helvecia, La Suiza Venida de la Noche de los Tiempos
Autor: 
Medio de publicación: Revista «Corto Maltés» nº4
Fecha de publicación: 

Este artículo escrito por André Malby es el prólogo incluido en el número 4 de la revista de Corto Maltés, publicada en diciembre de 1988. En él, André Malby nos ofrece un recorrido por la historia de la Suiza más esotérica. Paracelso, Johannes Trithemius, la Esteganografía, la vía alquímica, los Crisoles de la Rosa, el Rey del Mundo, el Santo Grial, el Priorato de Sión, el tesoro iniciático de San Gotardo, los dueños secretos del mundo... todo ello se trata en este maravilloso artículo que nos ofrece Malby.





Helvecia
La Suiza Venida de la Noche de los Tiempos

Quien no se haya sentido ahogar de emoción a la vista de las
Majestades Alpinas, que no siga leyendo: cuanto sigue
le resultará incomprensible...

Tridente usado por Paracelso para combatir la impotencia
Tridente usado por Paracelso para combatir la impotencia.

Desde los tiempos de los primitivos chamanes de la época de La Tène, desde los de aquellos hombres de hierro de las gargantas de Covatan, las tenues puertas que unen los mundos no se han vuelto a cerrar. Aunque, a veces, a lo largo de los meandros de la historia, se han hecho menos perceptibles y conocidas, quedando protegidos sólo por un puñado de elegidos encargados de custodiar su integridad y secreto. Helvecia es un gran Templo Blanco que se extiende por la cadena de los Alpes y a menudo desborda el trazado geográfico de sus fronteras.

¿Cuál es la entrada ya olvidada que guarda Sekhmet, cuya cabeza de leona se perfila a las puertas de Megève, en el monte Jayet, de evocaciones llenas de significados para el cabalista? ¿Se trata de una escultura creada por casualidad, o es producto de una civilización análoga a la del altiplano de Marcahuasi, descubierta por Daniel Ruzo en los Andes peruanos, y que todavía da que hablar a la Prensa? Aparte de la Suiza secreta más famosa, la de los aeropuertos que se abren en las laderas de las montañas, la del refugio que se está construyendo en las cercanías de Zurich, la Suiza, digamos, que es olla donde se cuecen los grandes acontecimientos políticos y económicos, existe otra realidad que aletea sobre la gran paz de los pastizales y los viñedos, un universo recorrido por las sombras de Amatus y Paracelso, y de muchos otros que han dejado su misteriosa impronta en las páginas de la historia, mientras sus biografías legendarias u olvidadas dan pábulo a nuestra fantasía.

Paracelso en un grabado alemán
Paracelso, según un grabado alemán.

Los signos de la herencia

De sangre imperial o heredero de la gran tradición céltica: ¿quién es el mago iniciado que dejó su huella en Druso Magnus, el antiguo nombre de la ciudad de Sión del Valais? ¿Habrá que buscar acaso detrás de este dato tan cercano a la «Lengua de los pájaros», cara a Fulcanelli, una indicación que nos haga interesarnos por el nombre de la antigua ciudad de Sión: la «Urusalim» bíblica de 1400 a.C. cuya pista se encuentra en las cartas de El Amarna? El camino iniciático de las correspondencias nos conduciría entonces hacia Ursus, el oso símbolo de Berna ¡pero también del rey Arturo, el Artús de la tradición caballeresca! Que se trate del druso romano, del druis alumno de los colegios célticos, del chaparro de la encina (drys en griego) o de la memoria de los reyes-osos venidos de la noche de los tiempos, es sobre sus huellas por donde avanzan los actuales grupos de vigilantes. Que conecten con la herencia de Jerusalén, o que dialoguen con la fantasmagoría de Klingsor, generado por la sola fuerza mental para penetrar los secretos de Wolfram von Eschenbach, son siempre los mismos hombres y las mismas fuerzas los que se ponen en acción, lo que viene ocurriendo desde más allá de los siglos.

Paracelso y Jehan Trithème

Cuando Filippo Aureolus Teofrasto Bombast von Hohenheim nace en Suiza, en Einseideln, el 17 de diciembre de 1493, el abate Jehan de Heidenberg tiene treinta y un años y es miembro, junto con Jean de Dalberg y Rudolf Huesmann, de una sociedad secreta dedicada al estudio de la astrología, la magia de los nombres, las lenguas y las matemáticas. Han tomado seudónimos, convirtiéndose Jean de Dalberg en Jean Camerarius; Rudolf Huesmann, en Rudolf Agricola, y Jehan de Heidenberg, en Jehan Trithème. Esta sociedad, la Sodalitas Celtica, se interesa pronto por la Cábala gracias a las enseñanzas de un nuevo miembro: el judío de ascendencia italiana Paul Rici. ¿Qué puertas abrieron ellos entonces y transmitió posteriormente Jehan Trithème, abate de San Martín de Spanheim y luego de Würzburg, al joven Paracelso antes de que éste iniciase su periplo por España, Inglaterra, Turquía y Egipto?

Hay que reparar un instante en la extraña personalidad de aquel que se había dado el nombre de Jehan Trithème, con que la historia iba después a recordarlo. Este hombre escribió un libro que todavía hoy forma parte de los secretos y malditos, la Esteganografía, que fue quemado a petición del elector Filippo II, conde palatino. Obligado por órdenes superiores a censurar su propia obra, Jehan Trithème realizó grandes cortes en el manuscrito original, que aun así vio la luz oficialmente sólo 94 años después de su muerte.

Ilustración del Rosarium philosophorum de Arnaldo de Villanova
Ilustración del Rosarium philosophorum de Arnaldo de Villanova. El color del león (verde) indica la materia primordial de la que se extraen los principios sulfúricos y mercuriales.

Los misteriosos superiores

Efectivamente, en 1610 Mathias Becker publica la Esteganografía en Francfort. Un pequeño detalle debiera haber llamado la atención de los investigadores. Esta edición reza al comienzo: «con privilegio y permiso de los Superiores»... De ninguna manera puede tratarse de las autoridades católicas: ¡la obra de Trithème figuraba en el Índice desde el año anterior! ¿De qué superiores emana esta autorización póstuma y limitada a la versión castrada de la obra prohibida? El libro versaba sobre la técnica de transmitir información a distancia. Hoy podemos comprender mejor las implicaciones de semejante revelación: ¿acaso no es verdad que toda energía es ante todo y sobre todo Información? ¿No vendría a cuento recordar al respecto una historia muy reciente y tan misteriosa como inquietante?

El secreto de Filippov

En la noche del 17 de diciembre de 1903, un científico ruso encontró la muerte en su propio laboratorio. Mijail Mijailovic Filippov desaparecía así, probablemente asesinado por la terrible Okrana, la policía secreta de Nicolás II, a quien se le entregó el manuscrito de la última obra del científico. El zar lo hizo quemar, así como el laboratorio del desdichado investigador. El título del libro, que llevaba por título A la revolución por la ciencia, o el fin de las guerras, hablaba de un método científico para transmitir a distancia informaciones energéticas… Se trataba, en este caso específico, de hacer llegar a cualquier distancia los efectos de una explosión. Así, una bomba que estallase en Moscú podía transmitir sus efectos a cualquier otro lugar: Constantinopla o las antípodas...

No se puede por menos de establecer un nexo entre la transmisión de efectos de que trataba la obra de Jehan Trithème, cuya validez demostraron los trabajos de Filippov, con las teorías revolucionarias de Paracelso. En efecto, el genial médico suizo preconizaba, por ejemplo, para curar ciertas heridas, ¡aplicar el tratamiento al arma causante! ¿No hay que ver en esto el resultado de lecciones muy parecidas a las de Trithème? Ambos, Jehan Trithème y Paracelso, repetían sin cesar que sus escritos nada tenían que ver con la magia, contra cuya práctica luchaban enérgicamente.

Concluidas las operaciones preliminares, el Elixir puede mostrar sus virtudes transmutando los «planetas terrestres» o metales
Concluidas las operaciones preliminares, el Elixir puede mostrar sus virtudes transmutando los «planetas terrestres» o metales. (Speculum Veritatis, siglo XVII, Biblioteca Apostólica Vaticana.)

La vía alquímica y los Crisoles de la Rosa

¿En qué fuentes orientales pudo Paracelso verificar y ampliar los conocimientos que iban a hacer de él un genio, al cual no ha acabado de descubrir el mundo modemo? ¿No fue en su viaje cuando el nuevo iniciado a la herencia de la Sodalitas Celtica conoció a los maestros que le dieron las llaves de lo que él aplicaría luego parcialmente a la ciencia médica?

Más marcado por la tradición oriental, proveniente de las grandes universidades árabes de la época, que por la tradición médica europea, hija de Galeno, Paracelso manifestará desde su regreso unos conocimientos que, aunque habituales entre los científicos islámicos iniciados, eran totalmente desconocidos para la cultura occidental de entonces.

Bien es verdad, como me han contado recientemente en Rhoden, la Rodas del cantón de Appenzell, que él trajo consigo de su viaje el secreto de la composición de los crisoles de la isla de Rodas, famosos desde siempre entre los alquimistas, y que la Edad Media reconocía, como antes los romanos y los bizantinos; por la marca en forma de rosa que adornaba el fondo, y que se encuentra ya en las ánforas del naufragio de Ser-Celiman. Estos «Crisoles de la Rosa», que Gerbert d'Aurillac usaba para sus investigaciones antes de convertirse en el papa del Año Mil, han tenido una larga descendencia más allá del olvido y de las deformaciones del saber. Se encuentran en el origen, con su nombre, de la leyenda de los Rosacruz, que confunde al artífice con su utensilio, reuniendo en un mismo nombre la Obra y el Artista. Todavía hoy los Rosacruz están presentes a cuentos aspiran al conocimiento de los misterios de tierra y cielo…

Análogamente (y siguiendo siempre cuanto me fue contado en la Rodas de Appenzell al pie de un extraño Árbol de la Vida pintado hace siglos), Paracelso habría llevado a Suiza el secreto del especialísimo vidrio con que se deben fabricar los recipientes y las retortas de la obra alquímica. En estos matraces tan fuera de lo común reside de hecho el verdadero secreto de la Alquimia operativa, porque es en la misma masa del cristal donde se funden a una determinada temperatura los metales tratados durante las operaciones preliminares de la obra. Esta extraña revelación me fue comunicada en el corazón de los Alpes suizos, acompañada de una documentación aplastante... ¡La Helvecia eterna, misteriosa y secreta, no deja de exhibir sus encantos!

El linaje del Rey del Mundo

Desde las profundidades de la historia europea, la sombra de un extraño monarca, que todavía apasiona a los historiadores, sigue designando a la Suiza de hoy y a los territorios de entonces como depositarios de un secreto aún ignorado por los buscadores de milagros. Dagoberto II, educado en Irlanda en un monasterio de Slane, es uno de los soberanos más enigmáticos que ha dado la historia. Él se halla en el origen de lo que parece ser el linaje europeo del Rey del Mundo, cuya emanación para Occidente sería aquel gran monarca del que reyes y emperadores legendarios como Federico Barbarroja son aspectos momentáneos. Cuando en el año 674 Dagoberto considera llegado el momento de reclamar su reino, recibe ayuda de Wilfrid de York, el rey de Northumbria, cuya estima se ha ganado, pero también y sobre todo de Amatus, obispo de Sión del Valais.

Amatus será el enemigo del mayordomo de palacio de Thierry III, Ebroin, instigador y cómplice del asesinato de Dagoberto II, a quien depuso Dagoberto III, ocupando el trono. Él ayudará al futuro rey a llegar a su capital, la ciudad de Stenay, en las Ardenas, haciéndolo pasar por su obispado para evitar así que cruzase los territorios de Thierry III. De este modo, ya en el siglo VII, se encuentra Suiza ligada a uno de los personajes más importantes y misteriosos de la historia europea.

Símbolos alquímicosMapa de los reinos merovingios
Mapa de los reinos merovingios. Como ilustración del texto se han representado símbolos alquímicos.

El enigma de Cristo y el Priorato de Sión

Los portavoces de ciertas fuentes extremadamente documentadas y serias afirman que el verdadero Cristo no sólo no murió en la cruz, sino que además huyó de Israel con su compañera; que tuvo hijos, legítimos descendientes de los reyes de Judá, y que Dagoberto y su progenie representan el linaje directo de la sangre divina. El Santo Grial sería entonces con mayor razón la Sangre Real, y de un solo golpe se aclararían las mil intrigas y reapariciones en la historia de la sociedad secreta más antigua que existe: el Priorato de Sión.

El monarca aludido fue asesinado por orden del maestro de palacio Pipino de Héristal el 23 de diciembre de 679, durante una partida de caza en los bosques de las Ardenas, y habría que relacionar esta muerte con la de un informador del escritor Gérard de Sede, que trató el asunto en sus obras: resulta que el marqués de B fue asesinado el 23 de diciembre de 1971, durante… ¡una partida de caza en las Ardenas! El fabuloso monarca que no habría podido reinar sin la ayuda de Amatus está en el origen de una historia larga y misteriosa, que va de Jerusalén a Europa y cubre siglos de secretos de Estado y de política europea y mundial. Los Grandes Maestros que conocemos pertenecen a la elite del espíritu, ya que encontramos entre ellos personajes como Leonardo de Vinci, Nicolás Flamel, el pintor Nicolás Poussin, Jean Cocteau, etc. Pero ¿cuántos otros hombres más misteriosos todavía, y de los que no sabremos nunca, han tenido en sus manos los hilos de la historia? Ésta, la reciente, vuelve a sus raíces helvéticas, dado que la actual Orden del Priorato de Sión ha reaparecido oficialmente en 1958, en Annemasse, a las puertas de Ginebra. Por otro lado, los textos más enigmáticos concernientes a este asunto también se refieren a Suiza. L'Enigme du Rhazés et le secrete des descendants Mérovingies, publicado bajo el seudónimo de Madeleine de Blancasall, daba como dirección la del famoso Café du Molard ginebrino, y se aludía explícitamente a una Logia Alpina de Ginebra, que no ha existido nunca. Por último, los dossiers de Lobineau sobre los aspectos intrigantes de este drama genealógico nos llegan asimismo de Suiza.

A la reputación de secretos e inviolables que tienen los bancos suizos habrá que añadir quizá la extraordinaria fidelidad y discreción de aquellos helvéticos que son depositarios de bienes sin duda más preciosos que el oro. Me refiero a esos conocimientos que podrían cambiar el curso de la historia y el destino de los pueblos. Pero se trata de un tema en el que el respeto me impide profundizar.

Los cuatro grandes alquimistas, Geber, Arnaldo de Villanova, Rhasis y Hermes Trismegisto, preparando los diversos ingredientes de la Obra alquímicaLos cuatro grandes alquimistas, Geber, Arnaldo de Villanova, Rhasis y Hermes Trismegisto, preparando los diversos ingredientes de la Obra alquímica
Los cuatro grandes alquimistas, Geber, Arnaldo de Villanova, Rhasis y Hermes Trismegisto, preparando los diversos ingredientes de la Obra alquímica. (Norton's Ordinall, British Museum.)

El tesoro iniciático de San Gotardo

Recordemos finalmente la extrañísima historia de las tablillas encontradas en una cueva fortificada de los Pirineos durante la última guerra mundial, las cuales fueron enterradas luego en San Gotardo, dentro del hielo, a fin de que la progresión de éste y su lenta fusión hagan que la preciosa información que contienen las tablillas salga a la luz sólo cuando termine este siglo…

Los dueños secretos del mundo

Como final a esta introducción a la Suiza misteriosa, quisiera citar dos frases que son fundamentales para intentar comprender la historia del mundo y la de los tiempos presentes. Una es el grito de muerte de Walter Rathenau: «¡Los setenta y dos que gobiernan el mundo…!». En ella parecen aludidos, cómo no, los mismos desconocidos Superiores a que se refería el imprimátur de la Esteganografía de Jehan Trithème. Más enigmática todavía, por las fuerzas subyacentes a la apariencia de la historia que deja entrever, es la frase que recordaré a modo de colofón, pronunciada por Benjamín Disraeli, hombre de Estado y artífice del mundo moderno: «¡Gobiernan el mundo personas muy distintas de las que se imaginan aquellos cuya mirada no alcanza a ver entre bastidores!»

André Malby

Las ilustraciones han sido obtenidas de los libros siguientes: Nueva historia de Suiza y de los Suizos, 3 vol., G. Casagrande Editor, Lugano; Del empirismo a la razón, de Mousson-Lanauze, París; El secreto arte de la alquimia, de Stanislao Klossowsky de Rola.



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